1. Máxima absorción y biodisponibilidad
El cuerpo absorbe los aminoácidos de forma muy eficiente. Al estar «disfrazado» con glicina, el magnesio pasa por el tracto digestivo utilizando los canales de los aminoácidos en lugar de los canales minerales habituales. Esto significa que tu cuerpo absorbe un porcentaje mucho mayor del mineral que estás consumiendo.
2. Adiós a las molestias estomacales
El gran problema de formas más económicas como el óxido de magnesio es su efecto laxante, ya que atraen agua al intestino y causan diarrea o pesadez. El bisglicinato, al absorberse tan rápido, es extremadamente amigable con el estómago y es ideal para quienes tienen digestiones sensibles.
3. Relajación muscular y alivio de calambres
El magnesio es el mineral encargado de que los músculos se relajen (mientras que el calcio hace que se contraigan).
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Ayuda a prevenir calambres nocturnos y espasmos musculares.
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Reduce la tensión muscular acumulada por el estrés o los entrenamientos intensos.
4. Mejora del descanso y reducción del estrés
Aquí es donde la glicina hace un trabajo extra en equipo con el magnesio. La glicina actúa como un neurotransmisor relajante en el cerebro.
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Ayuda a calmar el sistema nervioso central.
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Facilita la conciliación del sueño profundo y mejora la calidad del descanso, sin dejar sensación de somnolencia al día siguiente.
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Ayuda a regular los niveles de cortisol (la hormona del estrés).





